La hijastra de mi amigo me deja follarla en secreto
Él no puede creer su suerte cuando la hijastra de su mejor amigo lo invita a su habitación con una sonrisa traviesa. La chica, apenas veinteañera, se muerde el labio mientras lo empuja contra la puerta cerrada con llave, susurrando que no deben hacer ruido o su padre los pillará. Ella se quita la blusa de un tirón, dejando al descubierto sus pechos pequeños y firmes, los pezones ya duros de anticipación. Él la levanta de golpe y la sienta sobre el escritorio, apartando sus bragas mojadas con los dedos antes de hundir su polla dura de una estocada. Los gemidos de ella se ahogan contra su boca mientras él la embiste con fuerza, sintiendo cómo su coño apretado lo aprieta como un guante. De pronto, escuchan pasos en el pasillo y se quedan quietos, conteniendo la respiración, pero el peligro solo los excita más. Él la gira contra la pared, levantándole la falda y penetrándola por detrás, sus manos ahogando sus gritos mientras el ritmo se vuelve frenético. Ella clava las uñas en la pared, sintiendo cómo cada embestida la acerca al orgasmo, hasta que él se corre dentro de ella con un gruñido ahogado. Cuando se separan, una mancha húmeda queda en el pantalón de él, prueba de lo que acabaron de hacer.