Mear en baño público con Violet Riltz desesperada
Una tarde en el centro comercial, Violet Riltz no aguantaba más las ganas de mear en baño público. Desde hacía horas, la presión en su vejiga la tenía inquieta, moviéndose de un lado a otro, apretando las piernas cada vez que alguien pasaba cerca. Al fin, encontró un baño público vacío y se encerró en el cubículo, pero la puerta no cerraba bien. Con las manos temblorosas, se bajó los jeans y las bragas, dejando al descubierto su coño mojado, no solo por la excitación, sino porque un hilillo de pis ya escapaba. Se sentó en el inodoro con un gemido, abriendo las piernas para que todo saliera de golpe. El chorro caliente salpicó contra la porcelana, fuerte y largo, mientras ella se tocaba el clítoris con los dedos, gimiendo sin poder evitarlo. La cámara capturó cada detalle: el líquido amarillento cayendo con fuerza, sus muslos temblando, los labios de su coño palpitando con cada espasmo. Cuando terminó, se quedó ahí un momento, respirando hondo, antes de limpiarse con papel y salir con una sonrisa pícara. "La próxima vez que me den ganas, lo haré en medio de la calle", murmuró, ajustándose la ropa.