La detective azota a lilly bell con su coño empapado
Lilly Bell se retorció en la silla de interrogatorios cuando la detective Blake Blossom le pasó las esposas con un crujido seco, los pechos grandes y firmes rebotando bajo la blusa transparente que apenas ocultaba sus pezones duros. No hubo necesidad de preguntas, solo un susurro húmedo y un olor a sexo que llenó el aire mientras Blake le arrancaba la falda del uniforme con un tirón brusco, dejando al descubierto un coño peludo y goteante que ya se frotaba contra el borde de la mesa. Lilly gimió fuerte cuando los dedos expertos de Blake se hundieron entre sus labios hinchados, lamiendo cada pliegue con movimientos circulares que le arrancaron un espasmo de placer inmediato, sus caderas temblando sin control. La detective no perdió tiempo: se subió a horcajadas sobre ella, aplastando sus nalgas redondas contra el rostro sudoroso de Lilly, quien no dudó en chupar con avidez la raja empapada de Blake mientras esta le frotaba el clítoris hinchado contra el suyo, en un vaivén brutal que las hizo gemir al unísono. Los muslos musculosos de Blake se tensaron cuando sintió cómo el coño tembloroso de Lilly se contraía contra su boca, succionando cada gota de sus fluidos espesos mientras las dos se retorcían en un mar de carne palpitante, los culos chocando con un sonido húmedo y los pechos golpeándose al ritmo frenético de sus embestidas mutuas. Lilly, ya sin aliento, le suplicó que no parara mientras Blake la empotraba contra el suelo de madera, mordiendo sin piedad sus pezones rosados mientras sus nalgas firmes se hundían una y otra vez en el montículo empapado de Lilly, que no pudo aguantar más y se corrió con un grito ronco, empapando la entrepierna de Blake en un torrente caliente que les dejó a las dos temblando, cubiertas de sudor y jugos, con los cuerpos entrelazados en un nudo de placer que tardó minutos en deshacerse.