Kristina Bell se traga la leche de Talon Valenti en venganza
La habitación estaba iluminada por la luz tenue de una lámpara, el aire cargado con el olor a sexo y resentimiento. Kristina Bell, con su cuerpo pálido y su piel de gallina, se arrodilló frente a Talon Valenti, mirándolo con una mezcla de furia y deseo. Él, con su polla gruesa ya lista, no podía creer que esta morena de 19 años, que antes había sido de otro, ahora le estaba ofreciendo su boca como un trofeo de guerra. Kristina abrió los labios, dejando que la verga de Talon se hundiera hasta el fondo de su garganta, tragando saliva para prepararse. Sus mejillas se hundieron mientras chupaba con fuerza, los gemidos ahogados por el grosor que la llenaba. Talon le agarró el pelo, empujando más adentro, disfrutando cada vez que ella tosía pero seguía succionando. La saliva goteaba por su barbilla, mezclándose con el sudor que le caía por el pecho. Kristina lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, pero no se detenía, sintiendo cómo el odio hacia su ex se convertía en placer. Talon gruñó, sus caderas se movían más rápido, y cuando por fin se corrió, Kristina tragó cada gota como si fuera un castigo, saboreando la salinidad en su lengua. Mientras se limpiaba los labios con el dorso de la mano, pensó en cómo su ex nunca la había hecho sentir tan usada, tan poderosa. El sabor amargo de la venganza le quemaba en la garganta, pero no podía negar que le encantaba.