Anal salvaje con Leo Casanova y April Bigass
Una tarde de viernes, cuando el sol ya se escondía, le dije a Leo Casanova que no aguantaba más las ganas de que me destrozara el culo. Él, con esa sonrisa de prepotente, me retó a ver si podía con su polla monstruosa. No me lo pensé dos veces: me arrodillé y empecé a chupársela como una desesperada, ahogándome con cada embestida hasta que me corrió en la boca. Pero eso solo fue el principio. Me puso de perra y me empotró el culo de una estocada, sin piedad, mientras yo gemía como una loca. Cada vez que sacaba la polla, mi culo se abría como un abanico, y a él le encantaba ver cómo me destrozaba. Cambiamos de postura, me monté encima y me la metí yo misma, sintiendo cómo me reventaba por dentro. Leo no paraba de decirme lo puta que era, y eso me excitaba más. Al final, me corrió en la cara, marcándome como su puta personal. Y yo solo pensaba en cuándo volvería a repetirlo.