Japonesa chupando polla me deja sin aliento
El tipo que le rompió el corazón no sabía lo que se perdía. Kana Miyashita, esa japonesa de piel suave y miradas que queman, me buscó para vengarse. Se arrodilló frente a mí sin decir palabra, sus labios pintados rozando mi polla antes de engullirla entera. Gemía como si cada centímetro le supiera a venganza, sus manos diminutas apretando mis pelotas mientras su lengua jugaba con el glande. La levanté del suelo y la empotré contra la pared, su coño mojado tragándose mi verga de una estocada. Ichikawa gritó cuando le arranqué el tanga con los dientes, sus tetas pequeñas rebotando al ritmo de mis embestidas. Me corrí dentro de ella con un gruñido, sintiendo cómo su cuerpo temblaba al llenarse de mi leche. Al final, fue él quien tuvo que limpiar el sofá manchado de su ex, mientras yo me vestía con una sonrisa.