Asiática chupando polla y follando con furia
El aroma a sudor y perfume barato llenaba la habitación cuando sentí sus dedos en mi nuca. Kururugi Mikan no soy de las que se conforman con un simple beso, así que lo desafié: '¿Crees que puedes aguantar lo que una asiática como yo te voy a dar?' Su polla ya dura entre mis labios fue la respuesta. Chupé con ganas, sintiendo cómo se ponía más gruesa con cada lamida, mientras él gemía como un perrito. Pero no era suficiente, quería más. Lo empujé contra la cama y me senté sobre su verga, hundiéndola de golpe hasta que mis labios se apretaron contra su pelvis. '¿Así te gusta, cabrón?' Sus manos en mis caderas me empujaban hacia abajo con fuerza, como si quisiera partirme en dos. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación, mezclado con mis gritos cada vez que me empalaba entera. Él no se quedó atrás, levantando las caderas para clavarse más hondo, como si quisiera marcarme por dentro. Cuando me corrí, fue tan fuerte que hasta me temblaron las piernas, pero no le dejé escapar, seguí montándolo hasta que su semen me llenó el coño. Al final, solo quedó su camisa tirada en el suelo, manchada de mi lápiz labial y sudor.