Mamada asiática intensa con dos pollas hambrientas
El sonido húmedo de labios chupando con avidez llenó la habitación antes de que Miu Kimura abriera los ojos y viera las dos pollas duras frente a su cara. La japonesa, con sus tetas naturales grandes y pesadas, no esperaba que Daijo y Kawamura fueran a compartirla así, pero la sorpresa se convirtió en lujuria cuando sintió el primer chorro de saliva cayendo sobre su pecho. Los hombres, impacientes, se turnaron para hundir sus vergas en su garganta, mientras ella gemía con los ojos llorosos y las manos temblorosas. Cada embestida le hacía ahogarse un poco más, pero Miu no se detenía, al contrario, se aferraba a sus caderas para tragárselas más profundo. El más grueso, Kawamura, le agarró el pelo con fuerza y la obligó a mirarlo mientras le chupaba los huevos, sus tetas rebotando con cada movimiento. Daijo, por su parte, se frotaba contra su cara antes de correrse en su boca abierta, y ella lo tragó todo sin pestañear. Cuando el segundo chorro de semen le resbaló por los labios, Miu sonrió con malicia y les dijo: '¿Y ahora quién quiere que le chupe el culo?'