Asiática chupando polla me seduce con su boca
Aquella tarde en el hotel, Maya Kawamura ya me tenía loco con sus miradas y sus labios pintados de rojo. Sabía que quería mi polla desde que me mandó fotos en ropa interior, pero yo la hice esperar. Cuando por fin se arrodilló frente a mí, su lengua se movió lento alrededor de la cabeza antes de hundirla entera. La asiática chupando polla no era solo un sueño, era realidad, y cada vez que sus labios apretaban el tronco, yo sentía cómo se le escapaban gemidos. Daijo no pudo aguantar más y la empujó contra el sofá, levantándole esa falda corta para descubrir su coño mojado. La penetré de golpe mientras ella se aferraba a mis brazos, gritando cada vez que la empotraba contra el respaldo. Sus tetas rebotaban con cada embestida, y cuando la volteé para hundirme en su culo, sus uñas se clavaron en la tela. Al final, cuando me corrí dentro de ella, sus ojos se cerraron y solo atinó a susurrar que quería más.