Gray y Rias follando como animales en la ducha
Gray no podía quitarle los ojos de encima a Rias desde que la vio salir de la ducha con esa toalla que apenas le cubría los pechos redondos y ese culo respingón que lo volvía loco. Al verla mojada, con la piel brillante bajo la luz tenue, su polla se endureció al instante, lista para empotrarla contra los azulejos. Sin pensarlo dos veces, la agarró por la cintura y la empujó contra la pared, su respiración agitada mientras le arrancaba la toalla con un tirón brusco. Rias gimió fuerte al sentir sus manos ásperas recorrido su cuerpo, sus dedos hundiéndose en su coño ya mojado, preparándola para que su verga enorme la penetrara hasta el fondo. Gray gruñó como un animal mientras la embestía con fuerza, sus bolas chocando contra su culo perfecto, cada empujón más profundo que el anterior. Los gemidos de Rias se mezclaban con el sonido del agua corriendo y el chapoteo de sus cuerpos sudorosos, su piel enrojecida por el calor y el placer intenso. Cuando Gray sintió que ya no podía aguantar más, sacó su verga dura y le disparó su corrida espesa sobre los pechos de Rias, marcando su piel como lo que era: su puta favorita. Ella se quedó jadeando, con el coño palpitante y la boca entreabierta, sabiendo que esta no sería la última vez que la follaría así.