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El musculoso aguanta pollas gruesas sin parar

28:42 720P 1 Gay
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Estúdio Manuelkeny

Desde que lo vio en el gimnasio con ese short tan ajustado que marcaba cada músculo de su espalda, el chico no podía sacarse de la cabeza la imagen de su verga palpitando bajo la tela. Lo siguió hasta los vestidores donde el tipo sudoroso se quitaba la camiseta y se limpiaba el pecho con una toalla, dejando al descubierto ese pecho tatuado y esos brazos que parecían hechos para partir leña. Sin pensarlo dos veces, el chico se acercó y le agarró la polla por encima del short, sintiendo cómo ya estaba dura como una piedra y caliente como el infierno. El musculoso soltó un gemido ronco al sentir los dedos apretando su miembro palpitante, mientras el sudor le resbalaba por la espalda y el olor a sexo y esfuerzo inundaba el ambiente cargado del vestidor. El chico se arrodilló sin perder tiempo, le bajó el short de un tirón y se clavó su gruesa verga en la boca, chupándola con avidez mientras sus labios se estiraban al máximo para abarcar todo el grosor. El musculoso jadeó al sentir cómo la lengua del chico le lamía el prepucio y le acariciaba el frenillo, mientras sus manos se aferraban a los hombros del otro para no perder el equilibrio. Con un empujón brusco, el musculoso lo levantó y lo apoyó contra la pared, le bajó los pantalones de un tirón y le escupió en el culo antes de empalarlo de golpe con su verga gruesa y venosa, arrancándole un aullido de placer mezclado con dolor. El chico gritó al sentir cómo lo llenaba por dentro, cómo esas venas gruesas se frotaban contra sus paredes sensibles mientras el musculoso lo embestía sin piedad, cada estocada más profunda que la anterior. El sudor les resbalaba por todo el cuerpo, mezclándose con los gemidos que llenaban el vestuario, mientras el olor a sexo se volvía más intenso con cada embestida que los acercaba al clímax inevitable. El musculoso aceleró el ritmo, agarrándolo de las caderas con fuerza para hundirse hasta las pelotas en su interior, y el chico sintió cómo su verga se hinchaba dentro de él justo antes de correrse con un chorro espeso que le llenó las entrañas mientras gritaba como un animal. El musculoso no tardó en seguirlo, gruñendo como un oso mientras se descargaba profundamente en su culo, dejando que cada gota caliente se filtrara por dentro mientras los dos se derrumbaban contra la pared, jadeantes y pegajosos de sudor y semen.

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