Dorn y el negro de polla monstruosa en un trío arriesgado
El olor a sudor y lubricante llena el aire mientras Dorn se arrodilla entre los dos hombres, sintiendo cómo el negro de piel oscura y barba espesa le agarra las caderas con fuerza. El otro tipo, un latino musculoso con tatuajes que brillan bajo la luz tenue, le susurra al oído que no hagan ruido, que la puerta está abierta y alguien podría entrar en cualquier momento. Dorn gime bajito, mordiendo su labio mientras el negro le clava su verga gruesa hasta las pelotas, sintiendo cada centímetro de esa polla monstruosa estirándole el culo. El latino, mientras tanto, le mete la lengua en la boca y le aprieta los pechos, sus dedos marcando la piel con cada caricia. Los tres sudan, los cuerpos chocando en un ritmo desesperado, los gemidos ahogados entre besos robados y miradas de complicidad. El negro gruñe, sus embestidas se vuelven más salvajes, y Dorn siente cómo el placer le quema las entrañas, el riesgo de ser descubiertos solo lo excita más. El latino se corre primero, su leche blanca manchando el suelo mientras Dorn sigue siendo follado sin piedad, su culo apretado tragándose cada gota de semen. Finalmente, el negro se vacía dentro de él, su verga palpitando con cada chorro caliente. Cuando terminan, el negro se aparta, dejando un charco pegajoso en el suelo, y Dorn se queda temblando, con la ropa arrugada y el culo adolorido pero satisfecho.