Bianca me humilla con su humedad y me orina encendida
La muy zorra de Bianca me tiene arrodillado como un perrito, riéndose mientras frota su coño empapado contra mi cara. Ella sabe que esto es por el muy chingón que me dejó con su ex, así que ahora me hace pagar con creces. Bianca se sube a mi espalda y me monta a horcajadas, restregando su raja mojada por mi nuca mientras me susurra al oído lo puta que soy. De repente, siento el chorro caliente de su pis cayendo en mi boca y resbalando por mi cuello, pero ella no para: se baja, me voltea y se sienta en mi cara, ahogándome con su concha mientras empuja su culo contra mi nariz. Mis manos agarran sus muslos prietos, clavando los dedos en su piel mientras ella se frota contra mí, su humedad pegajosa mezclándose con su orina. No puedo respirar, pero el puto placer es demasiado intenso. Bianca se corre encima de mi lengua, gimiendo fuerte mientras su jugo caliente se mezcla con su pis, y yo me agarro la polla para masturbarme frenéticamente. Ella se levanta, se limpia el coño con mi pelo y me escupe antes de decirme que limpie todo su desorden. El chorro de mi leche salpica el suelo mientras ella se aleja, riendo de mi humillación.