Verificación de mi polla dura en su boca caliente
Esa tarde en mi cuarto, la tensión entre nosotros ya no se aguantaba más. Llevábamos días mirándonos con ganas, rozándonos sin querer, hasta que al fin la empujé contra la pared y le arranqué la ropa. Su coño ya estaba mojado cuando le bajé los pantalones, y al ver mi polla dura frente a su cara, se mordió el labio. La obligué a arrodillarse y me la metí hasta las pelotas, sintiendo cómo sus labios apretaban mi verga mientras gemía. Cada vez que la embestía, sus tetas rebotaban y sus manos me agarraban las nalgas para empujarme más adentro. La saliva le chorreaba por la barbilla mientras me la chupaba como una profesional, y cuando ya no pude más, le agarré el pelo y le vacié toda la leche en la garganta. La próxima vez, pienso follármela contra el espejo para que vea cómo me corro dentro de su culo.