Verificación de culo que me hizo gemir como loca
"¡A ver si aguantas mi culo!”, me retó él mientras me empujaba contra la pared. Yo solo sonreí, sabiendo que mi culo apretado lo iba a volver loco. La verificación de culo empezó con sus dedos explorando mi entrada, pero pronto su polla dura reclamó su lugar. Me agarró por las caderas y me empotró de una estocada, haciéndome gritar. “¿Todavía crees que puedes conmigo?”, le dije entre gemidos, mientras mi culo se ajustaba a su grosor. Él gruñó y aceleró el ritmo, sus pelotas golpeando mi piel cada vez que se hundía en mí. Sentí cómo su verificación de culo se volvía más salvaje, sus manos apretando mis nalgas para abrirme más. “Chupa esto”, me ordenó al sacársela, y yo, sin dudar, me arrodillé para lamer su punta mojada antes de volver a montarme. La competencia se intensificó cuando me dio la vuelta y me penetró desde atrás, sus embestidas sacudiendo todo mi cuerpo. “¿Quién manda aquí?”, me preguntó, pero yo solo podía gemir, porque su polla ya me estaba haciendo olvidar el desafío. Al final, fue él quien se corrió primero, vaciándose dentro de mí con un rugido, mientras yo reía triunfante sabiendo que mi culo lo había derrotado.