Vecino afortunado disfruta el culo apretado de Isabella Pacino
Esa mañana, cuando te levantaste y la viste salir de su casa con ese short ajustado, supiste que todo estaba perdido. Ella lo hacía a propósito, restregándose contra ti cada vez que pasaba, mandándote fotos de su coño depilado con mensajes que no dejaban lugar a dudas: “Viene el vecino duro que tanto me gusta”. Te la llevaste de una vez al dormitorio, arrancándole la ropa hasta dejarla en ropa interior, sintiendo cómo su culo perfecto se apretaba contra tu polla mientras te la chupaba con esos labios rojos que no paraban de gemir. La pones de perrito, abriéndole las nalgas para ver cómo se moja al sentir tu dedo jugando con su agujerito, y cuando por fin te hundes en su culo virgen, ella grita tan fuerte que casi rompes la ventana. Cada embestida la hace chillar, sintiendo cómo tu verga gruesa la parte por dentro, y cuando le dices que te la montes a horcajadas, ella se sienta sobre ti con sus tetitas pequeñas saltando, cabalgándote como una descontrolada hasta que le explotas en la boca, llenándole la garganta con tu leche espesa. Al terminar, Clarke Kent, que solo había estado mirando hasta ahora, se muerde el labio con una sonrisa pícara, sabiendo que esta no será la última vez.