Sorprendí a mi novio en san valentín con un culito caliente
Llevaba días sospechando que algo raro pasaba con su agenda llena de mensajes en clave, pero nunca imaginé que terminaría encontrándome con él empotrando a un chiquillo de gym en el sofá frente a la tele. El muy cabrón ni siquiera se inmutó al verme aparecer con el corazón a mil por hora, solo se limitó a sonreírme mientras le chupaba la polla al pobre muchacho sin darse cuenta de que la cámara lo estaba grabando todo. El chaval, todo nervioso pero con el culo bien prieto, se dejó empujar contra el respaldo del sillón mientras mi novio le escupía en el agujero sin piedad, preparándolo para empalmarle esa verga mediana que tanto le gusta. Noté cómo sus gemidos se mezclaban con el sonido de los golpes de cadera contra ese culo firme, hasta que el chico no pudo más y se dejó caer de rodillas para tragársela entera, con los labios bien estirados y la garganta abierta de par en par. Yo, sin poder creer lo que veía, me masturbé sin hacer ruido mientras observaba cómo mi novio le agarraba la cabeza por el pelo y se la metía hasta la garganta, ahogándolo un poco pero sin parar de empotrarle el culo con saña. El rubor en las mejillas del chaval era evidente, pero también su excitación, porque cuando por fin le sacó la polla de la boca para darle la vuelta y clavarle el rabo sin protección, no opuso resistencia alguna, solo un gemido gutural que vibró contra las paredes del salón. La escena se volvió más sucia cuando mi novio le ordenó que se pusiera a cuatro patas sobre la alfombra, con las medias de red destrozadas y el tanga hecho trizas, mientras él se agachaba para lamerle el culo desde atrás, mordisqueándole las nalgas antes de clavarle la verga de una sola embestida que lo dejó sin aliento. No pasó mucho para que el chico empezara a babear sobre el suelo, con la polla goteando leche por todas partes mientras mi novio, sin piedad, le metía el rabo una y otra vez hasta que por fin se corrió dentro de él con un gruñido animal, dejando al novato temblando y con el culo bien relleno de semen caliente.