Selena Paige recibe cuatro pollas en su culo caliente
La morena de cuerpo esbelto y cintura fina llegó con un body ajustado que apenas le tapaba las tetas grandes y redondas, el tanga negro ya empapado marcando lo mojada que estaba su conejita depilada. Él, el primero en acercarse, le agarró el culo prieto entre sus manos mientras le susurraba al oído que quería empalarla sin piedad, que su coño estrecho no resistiría cuatro vergas duras metiéndoselo a la vez. Ella, con los ojos brillantes de lujuria, se dejó caer de rodillas y le chupó la polla gruesa hasta que le tembló el cuerpo de tanto gemir, con la boca llena de venas palpitantes y el sabor salado del pre-semen en su lengua. Otro tipo, negro y musculoso, se colocó detrás y le escupió en el culo para que resbalara mejor antes de clavarle la verga negra hasta el fondo, arrancándole un grito gutural que resonó en toda la habitación mientras sus uñas se clavaban en las sábanas. El tercero, más delgado pero con un rabo enorme, se puso en postura de perrito sobre ella, embistiéndola sin compasión mientras le tiraba del pelo y le ordenaba que aguantara la leche que le iba a soltar dentro, gimiendo como una puta en celo cada vez que la punta le rozaba el útero. El último, con los huevos cargados, se arrodilló frente a su cara y le metió la polla hasta la garganta, ahogándola en leche espesa mientras ella tragaba sin dejar escapar ni una gota, con los labios pintados de blanco y los ojos vidriosos por el orgasmo que le recorría el cuerpo como un terremoto. Las cuatro vergas, una tras otra, le llenaron el culo de leche espesa hasta que el agujero le quedó abierto como una flor carcomida, goteando semen por los muslos mientras ella, exhausta pero satisfecha, se dejaba caer sobre la cama con la espalda en arco y un suspiro que parecía salir de lo más profundo de su ser. La escena terminó con ella cubierta de leche por todas partes: en la boca, en las tetas, en el coño abierto y, por supuesto, bien metida hasta las pelotas en ese culito que no paraba de temblar.