Sandra, la puta alemana que te enseñará a obedecer
Sandra te mira con esos ojos verdes que te dejan sin aliento mientras se ajusta el liguero de cuero negro y te ordena que te arrodilles. Sientes cómo el poder se le escapa de los dedos mientras te agarra del pelo y te obliga a chupar cada centímetro de su coño bien depilado, mojado solo para ti. Tus manos sudan mientras obedeces, sabiendo que un solo gemido de su boca puede hacer que te castigue o te premie. Cuando te permite entrar, te la metes enterita de golpe, sintiendo cómo su culo apretado aprieta tu polla como un torno. Ella grita, te manda más duro, y obedeces, embistiendo sin piedad hasta que sus muslos tiemblan. Le das la vuelta, le abres los cachetes y le empotras por detrás, escuchando cómo el sonido de la carne golpeando carne llena la habitación. Le tiras del pelo para que arquee la espalda y te la clavas hasta que sus jadeos se vuelven un gritito de súplica. Te corre encima sin permiso, manchando su piel con tu corrida, y ella se limpia con los dedos antes de lamerlos con una sonrisa de puta satisfecha. Queda el tanga rasgado en el suelo, prueba de tu derrota.