Ryder Skye ve a su madrastra pelirroja masturbándose en la habitación
Me quedé petrificado cuando la puerta se abrió y vi a Ryder Skye, mi madrastra pelirroja, con los dedos hundidos entre sus piernas mientras gemía suavemente. Sus tetas grandes rebotaban con cada movimiento de su mano, y su coño rosado brillaba de lo empapado que estaba. Sabía que esto estaba mal, pero no pude evitar acercarme, sintiendo cómo mi polla se endurecía dentro de mis pantalones. Ella me vio, pero en lugar de detenerse, separó más las piernas, invitándome a participar. Sin pensarlo, me arrodillé y le aparté los dedos para meter mi lengua en su raja, saboreando su jugo caliente. Ryder Skye gritó cuando la penetré con mi lengua, arqueando la espalda mientras sus uñas se clavaban en mi cuero cabelludo. Agarré sus caderas y la levanté, colocándola sobre mi verga de una estocada, sintiendo cómo su concha me apretaba hasta las pelotas. Ella empezó a cabalgarme con fuerza, sus gemidos llenando la habitación mientras mis manos amasaban sus tetas rebosantes. Le di la vuelta y la empotré contra la pared, embistiendo su culo redondo con movimientos bruscos, haciendo que su cuerpo chocara contra el muro. Ryder Skye gritaba mi nombre, pidiendo más, y yo no paraba, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla. La levanté en el aire, sosteniéndola con mis brazos mientras la penetraba de pie, sus piernas alrededor de mi cintura. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación, y cuando sentí que iba a explotar, la tiré sobre la cama y le vacié toda mi leche dentro de su concha mojada, llenándola hasta que rebosó.