Rubia chupa polla grande y traga toda la leche
"¿Sabes lo que me excita?", susurré mientras me arrodillaba frente a él. La rubia traviesa no podía creer lo que estaba a punto de hacer, pero el deseo era más fuerte que la vergüenza. Me acerqué a esa polla enorme, sintiendo cómo latía contra mis labios. Sabía que estaba mal, pero cada centímetro que se hundía en mi boca me hacía gemir más fuerte. La saliva me corría por la barbilla mientras trabajaba con la mano, sintiendo el peso de sus pelotas llenas. "¿Te gustaría estar en su lugar?", pensé mientras lo miraba a los ojos, desafiante. Cada embestida me hacía ahogarme un poco, pero no me detuve, no hasta que sentí cómo se tensaba y me llenaba la garganta de su corrida espesa. Tragué todo sin perder una gota, sintiendo el calor bajar por mi cuello. "Eres una puta perfecta", me dijo él, acariciándome el pelo mientras yo sonreía, sabiendo que volvería a hacerlo.