Pillado oliendo la ropa interior de mi hermanastra y me la follo sin piedad
Te la agarras con fuerza, sintiendo cómo ese coño apretado ya está mojado solo por el morbo de la situación, y ella te mira con esa sonrisa de puta que sabe que estás tomando venganza por años de celos. La tiras sobre la cama, le abres las piernas de un tirón y hundes la cara entre sus muslos, lamiendo ese tesoro con rabia mientras ella arquea la espalda y gime como una perra en celo. Sientes su sabor salado en la lengua, cómo se retuerce bajo tu boca, y entonces la pones a cuatro patas, agarrando ese culo redondo y apretado antes de clavársela de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. La empujas con fuerza, escuchando el choque de carne contra carne, sus gritos ahogados cada vez que te entierras hasta las pelotas. Bellattrix se aferra a las sábanas, suelta maldiciones entre gemidos, y tú aceleras el ritmo, golpeando sin pausa hasta que ella explota en un orgasmo que le sacude todo el cuerpo. En más de 13 minutos de escena, le das lo que ningún otro hombre le ha dado, marcando ese coño como tuyo para siempre. La miras correrse con la polla aún hundida, sintiendo cómo su interior se aprieta alrededor de ti, y entonces te la sacas de golpe, descargándole todo el semen entre esos pechos perfectos, pintando esos pezones duros con tu leche. La dejas ahí, jadeante y temblorosa, mientras te limpias con sus propias bragas, recordándole quién manda ahora.