Shadow Dimitri llena a la gata traviesa de leche caliente
Una tarde de viernes, la muy zorra me retó a ver si mi polla negra aguantaba su coño apretado. Penny Blake, con esas tetas enormes y ese culo redondo, se creyó que iba a llorar como una niña. Pero cuando le metí la polla de golpe, sus gemidos se convirtieron en gritos. La agarré de las caderas y la empecé a empotrar contra la pared, sintiendo cómo su coño se estiraba con cada embestida. Me encanta cómo se le ponen los ojos en blanco cuando la follo duro. La puse en cuatro patas y le di hasta que las tetas le rebotaban como gelatina. '¿Sigues creyendo que no puedo contigo, perra?', le dije mientras le azotaba el culo. Se corrió tres veces antes de que yo le llenara el coño de leche. Diez minutos de puro castigo y al final solo podía balbucear: 'Dame más, negro de mierda, no pares'.