Mejor amiga de mi esposa me provoca hasta que la empotro
La mejor amiga de mi esposa siempre andaba provocando, con esas faldas cortas y miradas que quemaban. Hoy me la encontré en mi cuarto, sentada en la cama como si nada, pero con esa sonrisa que sabía lo que hacía. Adellas Rangel se movía despacio, rozando mis piernas mientras fingía buscar algo en su bolso. La muy zorra se agachó a recoger un papel y me dejó ver ese culo prieto que tanto me ponía. Cuando por fin no aguanté más, la agarré del pelo y la tiré sobre la cama. Ella se rió, pero el sonido se le cortó cuando le bajé los pantalones y le metí dos dedos en ese coño mojado. Se quejó de que era muy grande, pero no tardó en gemir como una puta cuando le abrí las piernas y le empecé a chupar el clítoris. En más de once minutos de escena, la tuve gimiendo y retorciéndose, hasta que por fin le metí la polla de una estocada. La muy infiel se corrió en cuanto le agarré las caderas y la empecé a empotrar contra el colchón.