Mercy Muse se traga una polla británica hasta vomitar
“No aguanto más, quiero que me la metas hasta el fondo”, susurró Mercy Muse mientras te agarraba la polla con esa mano pequeña y tatuada. Llevaban días mirándose en el set, intercambiando sonrisas cargadas de tensión, hasta que ya no pudieron resistirse. Te la chupó con esa boca experta, sintiendo cómo la saliva le caía por la barbilla mientras la empotrabas contra la pared. Cada gemido suyo era música para tus oídos, y cuando te corriste en su garganta, ella tragó hasta la última gota, pero el exceso la hizo vomitar un poco, manchando el suelo con tu leche. La tienes tan mojada que hasta los muslos le brillan, y cuando se limpió la boca con el dorso de la mano, te miró con esos ojos de puta insaciable. Las marcas de sus uñas en tu espalda ardían, recordándote quién mandaba en ese cuarto. Al final, solo quedó el olor a sexo y el rastro de su lápiz labial corrido en el espejo.