Lunitosex follando el culo perfecto de mi hijastra culona
Lunitosex no podía aguantar más. Desde que llegó a casa, cada mirada furtiva, cada roce accidental entre nosotros, me volvía loco. Su culo redondo y firme, esas tetas grandes que rebotaban con cada paso, eran una tortura. La tensión se acumuló por días, hasta que una noche, en la oscuridad de su habitación, no pude resistir más. Le bajé el short de un tirón, dejando al descubierto su coño ya mojado, y sin decir nada, la empujé contra la cama. Mi polla dura como roca se hundió en su culo de una estocada, haciendo que gritara de placer. Sus gemidos resonaban en la habitación mientras la embestía sin piedad, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de mi verga. Cada movimiento era más intenso, más salvaje, hasta que no aguanté más y me corrí dentro de ella, llenándola por completo. Cuando terminé, Lunitosex se quedó temblando, pensando en lo bien que se sentía ser follada así, como una diosa.