Masseur la empotró hasta hacerla gritar en un final feliz
—¿Así que esto es un masaje relajante?— le susurró Chloe Amour mientras se desabrochaba la bata, dejando al descubierto sus tetas firmes y su culo redondo. Tommy Wood, el masajista, no pudo evitar tragar saliva al ver cómo se movía provocativamente frente a él, rozando su polla dura con cada paso. Desde que llegó, la latina había estado jugando, enviándole fotos de su coño mojado y rozándose contra su cuerpo en el vestíbulo, hasta que él ya no aguantó más. La tiró sobre la camilla, le abrió las piernas de golpe y le metió los dedos hasta que gritó, empapando todo con sus jugos. Luego le ordenó que se arrodillara y le chupara la verga, pero Chloe no se conformó: se la tragó entera, gimiendo con la boca llena mientras él le agarraba el pelo. Después, la puso de perrito y la embistió sin piedad, sintiendo cómo su culo apretado lo apretaba con cada empujón. La latina gemía como una puta en celo, pidiendo más fuerte, más rápido, hasta que él le dio una nalgada que la hizo correrse en un chorro caliente. Tommy no se detuvo ahí: la volteó, le abrió las piernas y le metió la polla hasta hacerla tocar el cuello del útero, mientras ella se mordía los labios para no gritar. En más de 13 minutos de escena, la dejó exhausta, con el coño hinchado y los muslos temblando. La próxima vez, promete, no será tan suave.