Kiana la niñera se deja llenar de leche por venganza
Yo, Kiana, la niñera que siempre fue buena chica, decidí que era hora de cobrarle a mi jefe por todo lo que me hizo pasar. Cuando Seth Brogan me llamó para quedarse más tiempo, supe que esta vez no sería solo para cuidar a los niños. Me puse mi lencería más provocativa, con mis coletas de cerdo bien marcadas y mi culo respingado listo para ser empotrado. Él no podía creer lo que veía cuando me arrodillé frente a su polla dura, chupando cada centímetro como si fuera la última vez. Mi coño ya estaba mojado antes de que me levantara y me sentara sobre su verga, cabalgándolo como una puta en celo. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su polla entraba hasta las pelotas mientras yo movía mis caderas en círculos. Cuando me dio la vuelta y me empotró contra la pared, mis tetas pequeñas rebotaban con cada golpe, y yo solo podía gritar su nombre. Sabía que esto era mi venganza por todos los años de miradas y comentarios. Cuando me corrió dentro, sentí su leche caliente llenándome hasta el cuello del útero, y solo pude susurrarle al oído: '¿Te gusta lo que te hice, viejo? Ahora sabes lo que es tener a una niñera de verdad.'