Latina caliente follando con su amante en la cama
Llevábamos días deseándonos en silencio, miradas robadas y suspiros ahogados cada vez que nuestros cuerpos se rozaban. Mamta Devi no podía ocultar lo mojada que estaba, y yo ya no aguantaba más con la polla dura como una roca. Cuando por fin nos quedamos solos, la empujé contra la pared y le arranqué la ropa con urgencia, dejándola en tanga mientras le mordía los pezones. Sus tetas grandes se movían con cada gemido, y cuando la tiré sobre la cama, su culo redondo rebotó pidiendo más. La penetré de golpe, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía entera, y ella se arqueó gritando mi nombre. Cambiamos de posición, y en más de 11 minutos de escena, la empotré contra el espejo, sus piernas temblando mientras la follaba duro y rápido. Al final, cuando me corrí dentro de ella, sus ojos brillaban con una mezcla de satisfacción y lujuria, sabiendo que esto solo era el principio.