Mamada japonesa en pov con Rima Arai y sus gemidos
Una tarde cualquiera en la oficina, Rima Arai se arrodilló frente a mí con esa sonrisa traviesa que solo ella sabe poner. Sabía que alguien podía entrar en cualquier momento, pero eso solo hacía que mi polla se pusiera más dura. La mamada japonesa en pov empezó suave, con sus labios rozando la punta mientras sus ojos brillaban de lujuria. Me agarró la verga con fuerza y comenzó a chupar como una profesional, hundiendo su boca hasta las pelotas mientras yo gemía en silencio. Cada vez que escuchábamos un ruido en el pasillo, ella apretaba más fuerte, como si el peligro la excitara. En más de 16 minutos de escena, Rima no dejó ni un centímetro de mi polla sin atención, alternando entre lamidas lentas y succiones profundas que me hacían temblar. Sus manos trabajaban mi verga con la misma dedicación que su boca, y cuando notó que estaba a punto de correrme, aumentó el ritmo, ahogando sus gemidos contra mi piel. El clímax llegó cuando me metí hasta el fondo de su garganta y ella tragó todo sin pestañear, limpiando cada gota con su lengua. Al final, Rima se levantó, se ajustó el vestido y susurró: 'La próxima vez quiero que me empotres contra la pared, ¿eh?'.