Katty West me la chupa en plena calle y me llena de leche
Aquel atardecer, el sol ya se escondía cuando la vi apoyada contra la pared, con sus labios carnosos pintados de rojo y esa mirada que prometía peligro. Sabía que era una mala idea, pero no pude resistirme a acercarme y susurrarle al oído lo que quería: que me la chupara ahí mismo, en medio de la calle, donde cualquiera podía pillarnos. Su coño ya estaba mojado cuando me arrodillé frente a ella, y el sonido de sus gemidos ahogados me volvía loco. Me bajé los pantalones y le metí la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su lengua jugaba con mi glande mientras sus manos me agarraban el culo para empujarme más adentro. Cada vez que pasaba alguien, ella apretaba más fuerte, como si quisiera que me corriera en su boca antes de que nos descubrieran. Sentía el riesgo de que alguien nos viera, pero eso solo me ponía más caliente. Cuando ya no aguanté más, le agarré la cabeza y le vacié toda mi leche en la cara, viendo cómo el semen le resbalaba por las mejillas mientras ella se lamía los labios. En ese momento, solo pensaba en lo puta que era, disfrutando cada segundo de ese encuentro prohibido.