Culona mexicana follando con mi amante en secreto
El olor a sudor y perfume barato llenaba el cuarto cuando mrblue me agarró del culo con esas manos que tanto había imaginado. Llevábamos semanas robándonos miradas, rozándonos al pasar, hasta que ya no pudo esperar más. Me empujó contra la pared, sus dedos hundiéndose en mi carne mientras me susurraba lo mojada que estaba. No era mentira: mi coño goteaba solo de sentir su aliento en el cuello. En más de 10 minutos de escena, me hizo gemir como una perra en celo, metiéndomela lenta al principio, pero luego sin piedad, como si quisiera partirme en dos. Cada vez que su verga me tocaba el fondo, un escalofrío me recorría la espalda. Yo solo podía aferrarme a sus hombros, sintiendo cómo se hinchaba dentro de mí antes de correrse a chorros. Cuando terminó, me dejó temblando, con las piernas flojas y el coño palpitando. Él se limpió con una sonrisa, sabiendo que había dejado su marca en esta culona mexicana.