Petite Deepthroat me reta a ver si aguanto su polla
—¿Crees que puedes manejar lo que tengo para ti, cariño?— me desafió con esa sonrisa de puta que me vuelve loco. Yo, con el coño ya mojado de solo escucharlo, le respondí que ni en sus sueños, pero en cuanto sentí su verga enorme rozando mis labios, supe que esta vez no sería fácil. Me arrodillé frente a él, agarrando su polla dura con ambas manos, y empecé a chupar con fuerza, sintiendo cómo su cabeza golpeaba mi garganta. Él me agarró del pelo, empujando más adentro, y yo gemí con su verga enterrada hasta las pelotas, la saliva escurriéndose por mi barbilla. —No vas a hacerme suplicar— le dije entre jadeos, pero él solo rió y me folló la boca más fuerte, ahogándome con cada embestida. Mi coño ardía de excitación, imaginando cómo sería sentir esa polla dentro de mí, pero primero tenía que demostrarle que yo también sabía jugar sucio. Lo tomé hasta el fondo, tragando su verga entera de golpe, sintiendo cómo mis ojos se llenaban de lágrimas, pero no me detuve. Él gruñó, sus dedos apretando mi mandíbula, y yo lo miré con desafío, sabiendo que estaba a punto de correrse. Cuando por fin lo sentí explotar en mi boca, tragando cada gota de su leche caliente, supe que había ganado. Pero al levantarme, vi su semen escurriéndose por mi barbilla y supe que esto no había terminado.