Latina se chupa la polla en el baño del gym sin que la vean
El sudor le corría por el cuello mientras se agachaba frente a él en el rincón más oscuro del vestidor, cerrando la puerta con un golpe seco. Sus tetas grandes rebotaban al ritmo de sus respiraciones entrecortadas cuando él le agarró la nuca y le clavó la verga hasta el fondo de la garganta, haciéndola ahogarse en saliva espesa. Ella gimió con los ojos vidriosos, sintiendo cómo la polla le rozaba la úvula y le llenaba la boca hasta ahogarla, pero no se echó para atrás ni un milímetro. Con las manos temblorosas le masajeó los huevos pesados mientras él le escupía en la lengua para lubricar mejor su garganta, que se abría como un coño ansioso. Las venas de su miembro latían contra su paladar y sintió el primer chorro de leche caliente resbalarle por la lengua antes de que él se corriera con un rugido ahogado, apretándole la cabeza contra su pelvis. La corrida le quemó la garganta y parte le resbaló por la barbilla, pero no le importó: se la tragó toda mientras las piernas le temblaban de placer, saboreando el amargor salado mezclado con el sudor de sus poros. Cuando por fin la soltó, él le pasó el pulgar por los labios mojados y le susurró al oído que era una puta muy obediente, mientras ella se limpiaba los restos de leche con la lengua y le sonreía con complicidad. La puerta del baño seguía cerrada con llave, pero el eco de sus gemidos se colaba por las rejillas de ventilación, avisando a cualquier alma que pasara que algo sucio y delicioso estaba pasando ahí dentro.