Amiga caliente se sienta en mi polla y me deja llenarla
La muy puta se me acercó con esos ojos marrones que me vuelven loco y ese culo parado que no puedo resistir, se sentó sobre mi verga dura sin decir nada, solo gimiendo como una perra en celo. La sentí mojada desde el primer momento, su coño apretado tragándose mi polla entera mientras rebotaba arriba y abajo, sus tetas grandes saltando con cada movimiento. Me encantaba ver cómo se mordía los labios, cómo su respiración se aceleraba, cómo su cuerpo se tensaba antes de correrse. La agarré de las caderas para empotrársela más fuerte, sintiendo cómo su culo chocaba contra mis pelotas con cada embestida. Ella gritaba '¡Sí, así, más duro!', y yo no podía parar, quería llenarla entera de mi leche caliente. Cuando por fin me corrí, su coño se llenó de mi corrida espesa, y ella siguió moviéndose para que no se escapara ni una gota. La muy zorra me miró con esa sonrisa pícara y me dijo '¿Ves? Sabía que ibas a disfrutar'. Y vaya si disfruté, con su cuerpo perfecto, sus piernas envueltas en pantyhose y su piel morena brillando de sudor.