La secretaria con nalgas de burbuja se deja empotrar por su jefe en pantimedias de lujo
Candyman, te voy a contar cómo fue el día que mi jefe me retó a ver si podía aguantar su polla entera de golpe. Me puse mis pantimedias más ajustadas, los tacones que me hacen el culo respingar, y me incliné sobre el escritorio, sabiendo que no iba a poder resistirse. '¿Crees que puedes hacerme gemir como una perra?' le dije, moviendo las caderas para provocarlo. Él no perdió tiempo, me jaló las bragas a un lado y me clavó la verga hasta que sentí su pelota chocar contra mi coño mojado. Cada embestida me hacía gritar, el sonido de su piel contra la mía resonaba en la oficina vacía. '¿Te gusta esto, jefe?' le pregunté, arqueando la espalda para que me penetrara más hondo. Él me agarró de las nalgas, apretándolas con fuerza mientras me follaba sin piedad, sus dedos marcando mi piel. 'No voy a parar hasta que te corras en mi boca', le desafié, y él gruñó, acelerando el ritmo hasta que sentí su leche caliente llenándome. 'Eres una puta insaciable', me dijo al terminar, y yo solo sonreí, sabiendo que la próxima vez iba a ser aún más intenso.