La guitarra de él la vuelve loca de placer prohibido
Te vas a poner durísimo cuando veas cómo ella se muerde el labio mientras él rasga las cuerdas con los dedos, rozando su piel sudorosa. Imagínate que estás ahí, viendo cómo su coño se humedece al ritmo de la música, sabiendo que esto está mal pero no puede parar. Las notas vibran entre sus muslos mientras él la mira con esa sonrisa de puto que sabe exactamente cómo enloquecerla. Ella se agarra a la mesa, arqueando la espalda cuando él deja la guitarra a un lado y le levanta la falda de un tirón, hundiendo los dedos en su humedad sin avisar. Gime tu nombre entre dientes, sintiendo cómo sus uñas se clavan en tu espalda mientras la penetra de una estocada, llenándola entera de golpe. El sonido de sus cuerpos chocando ahoga el eco de la última nota, y ella jadea 'esto no puede ser', pero su coño aprieta tu polla como si no quisiera soltarte nunca. Te va a encender ver cómo se corre contra tu mano, empapándote los dedos mientras la música sigue sonando de fondo, recordándoles a ambos que esto es un pecado delicioso. Al final, solo queda el latido de sus corazones y el pensamiento culpable de que no podrán olvidar este momento.