La enfermera asiática Silk Satin66 se toca hasta explotar de placer
La minifalda negra se le ajustaba al culo perfecto mientras se movía frente a ti, sabiendo que la habías estado imaginando así por días enteros. La tensión entre ustedes era insoportable, los roces "casuales" de sus tetas grandes contra tu brazo, el modo en que te miraba de reojo cuando creías que no te dabas cuenta. Ahora aquí está, en ropa interior de encaje, los dedos deslizándose por el coño mojado mientras te desafía con la mirada. Te agarra la mano y la guías entre sus piernas, sintiendo cómo late bajo tus dedos antes de que ella misma se encargue, gimiendo cada vez que la punta del vibrador roza su punto más sensible. Sus pezones duros como piedras se frotan contra el tejido del sostén mientras arquea la espalda, las nalgas apretadas contra la cama, temblando cuando el orgasmo la recorre. Toda esa necesidad acumulada por semanas sale en un gemido ahogado, las uñas clavadas en tus hombros mientras se corre contra tu piel. Algo así no se olvida, piensa mientras se derrite contra ti, sabiendo que esto apenas es el principio.