Jaysmoothstokes se la agarra a lo bestia frente a la cámara en un show prohibido
“No deberíamos hacer esto, alguien puede vernos” susurró ella mientras me agarraba los pantalones, pero mi polla ya estaba dura desde antes de que sus dedos la rozaran. Le respondí con un gruñido, bajándole la braga de un tirón para ver ese coño jugoso que sabía me estaba esperando, mojado por la culpa y la excitación. La puse de rodillas contra el espejo, donde podía ver cómo mi verga negra desaparecía entre sus labios carnosos, chupando con fuerza hasta que los ojos se le lloraban. Le di la vuelta y le hundí los dedos en el culo para que sintiera cada embestida de mi polla gruesa, golpeándole las paredes mientras ella gemía mi nombre. “Esto está mal, pero no puedo parar” gemía entre dientes, y yo le respondí clavándosela más hondo, hasta sentir cómo el cuello del útero me apretaba. Sus tetas rebotaban con cada golpe, la saliva le caía de la boca abierta mientras me pedía que no me detuviera, que me corriera encima. La hice girar contra la pared, levantándole la pierna para penetrarla en un ángulo que la hacía gritar, la polla enterrada hasta que los muslos le temblaban. Cuando explotó, el semen caliente le cubrió la espalda mientras ella se retorcía, los dedos arañando la pared como si eso la salvara de lo que estábamos haciendo. No lo hizo. Solo hizo que lo disfrutáramos más.