Morena menuda cabalga con pollón negro
Desde que la vio por primera vez en el ascensor con ese vestido ceñido que le marcaba el culo prieto, no pudo sacársela de la cabeza. La morena menuda, de cintura fina y tetas pequeñas pero firmes, lo miró con esos ojos negros que prometían pecado mientras se acomodaba el tanga de encaje entre los muslos. Él, con su verga gruesa y negra como el azabache, no pudo resistirse y la empujó contra la pared del pasillo, arrancándole un gemido ahogado cuando sus labios se encontraron en un beso sucio y desesperado. Ella, sin pensarlo dos veces, se agachó para chupársela hasta dejarla brillante y palpitante, con la lengua juguetona recorriendo cada vena hinchada antes de subir a la cama donde la esperaba la postura del perrito. Él la agarró por las caderas delgadas y la embistió sin piedad, sintiendo cómo su coño caliente y cremoso se abría para recibir cada embestida profunda que la hacía gritar de placer. La morena, con el cuerpo sudado y los pechos pequeños rebotando al ritmo de las penetraciones brutales, le suplicó que no parara mientras sus jugos resbalaban por los muslos y le empapaban las sábanas. Él, con la polla bien enterrada en su culo prieto, le metió los dedos en la boca para que chupara su propio sabor mientras le corría dentro hasta dejarla llena de leche espesa y caliente. Cuando por fin se desplomaron sobre el colchón, ella se quedó mirando su entrepierna empapada y sonrió con malicia, sabiendo que esa noche no iba a ser la última vez que se dejara empalar por esa verga que le partía el alma de lo bien que la dejaba." "tags": "morena menuda, pollón negro, cabalgata salvaje, perrito intenso, coño cremoso, culo prieto, tetas pequeñas, corrida en culo, verga negra, gemidos desesperados