Gay mamada en la montaña con polla dura y culo apretado
El sudor aún fresco en la piel de ambos cuando el aire de la montaña se cortó con un gemido. Felipe Brodin no aguantó más y empujó a ToquedeTinta contra un árbol, sus manos ásperas desabrochando el pantalón del otro con urgencia. La apuesta era clara: ver quién aguantaba más sin correrse mientras se chupaban la polla en medio del bosque. La boca de ToquedeTinta se cerró alrededor del glande grueso de Felipe, su lengua jugando con el frenillo mientras los dedos del otro se hundían en su pelo. El culo de Felipe se tensó cuando ToquedeTinta profundizó, la garganta relajada tragando cada centímetro de esa verga dura como piedra. Los sonidos húmedos de la mamada gay en la montaña se mezclaban con los jadeos entrecortados, el aire frío contrastando con el calor de sus cuerpos. ToquedeTinta se arrodilló mejor, sus manos masajeando los huevos pesados mientras Felipe empujaba su cadera hacia adelante, embistiendo esa boca experta. La polla de Felipe palpitó cuando ToquedeTinta la sacó con un pop húmedo, solo para lamerla desde la base hasta la punta antes de volver a engullirla. El desafío se volvió más intenso cuando Felipe lo levantó, empujándolo contra el tronco para meterle dos dedos en el culo mientras le chupaba el cuello. ToquedeTinta gimió, su verga goteando precum, pero no cedió. Fue Felipe quien finalmente gruñó, su espalda arqueándose cuando ToquedeTinta le agarró las nalgas y lo empotró contra su boca, tragándose cada chorro espeso sin soltar ni una gota. Al final, ToquedeTinta se limpió los labios con el dorso de la mano, sonriendo al ver a Felipe temblando, su polla aún dura pero vaciada, la derrota dulce en su mirada.