La vecina de 18 años se rindió en un trío salvaje con yeri blue
Esa tarde en el pasillo, los roces casuales y las miradas robadas ya no bastaban. Llevábamos días tensando la cuerda, y cuando Yeri Blue me guiñó un ojo mientras la vecina se mordía el labio, supe que era el momento. La empujé contra la pared, mi polla dura como roca, y le arranqué el sostén de un tirón. Sus tetas pequeñas rebotaban mientras le metía los dedos en el coño mojado, gimiendo como una perra en celo. Rauls Bud apareció detrás, y entre los dos la doblamos sobre el sofá, su culo perfecto al aire. Le clavé la verga hasta las pelotas mientras Yeri le ahogaba la cara con su polla, los gemidos ahogados por el chorro de leche que le llenó la boca. La empotré contra el respaldo, sus uñas marcando mi espalda, hasta que el orgasmo la hizo gritar y el líquido caliente le chorreó por los muslos. Cuando terminamos, su tanga estaba tirado en el suelo, manchado de semen y sudor.