Dorn le paga al peluquero con su polla dura y el culo abierto
Esa tarde en la barbería, el cliente sabía exactamente lo que quería: que el peluquero Dorn le empotrara sin piedad. Vas a ver cómo el joven de culo prieto se arrodilla ante el maduro musculoso, rogando que le parta el ojete con esa verga gruesa. Imagínate el sonido de sus gemidos ahogados cuando el peluquero le ordena abrir más las nalgas, dejando al descubierto ese ano rosado que pide a gritos ser relleno. Te vas a poner durísimo cuando Dorn le agarre del pelo y lo obligue a chupar su polla antes de clavársela hasta las pelotas, sintiendo cómo el culo apretado se resiste pero termina cediendo. El cliente no puede evitar gemir como una perra en celo, suplicando que le den más duro, que le llenen el culo de leche caliente. Cada embestida es más brutal que la anterior, el peluquero gruñe de placer mientras el joven se retuerce bajo su peso, sintiendo cómo la verga lo parte por la mitad. No hay escapatoria, solo sumisión total cuando Dorn le ordena correrse dentro, marcando ese culo como suyo para siempre.