Donna Dream se ejercita y se excita con su cuerpo perfecto
“¿Ves cómo se mueven mis tetas?”, le pregunté a mi novio mientras hacía flexiones con el top ajustado. Él no podía apartar la mirada, y yo tampoco podía evitar mojarme cada vez que sus ojos recorrían mi cuerpo. Sabía que en cualquier momento podía entrar mi hermano, pero eso solo me ponía más cachonda. Me quité el top y seguí haciendo sentadillas, sintiendo cómo mis pezones rozaban el aire mientras mi coño palpitaba. Él se acercó y me agarró las tetas con fuerza, amasándolas mientras yo gemía en voz baja. “Cállate, que nos van a oír”, susurré, pero no podía evitar gritar cuando sus dedos se hundieron en mi culo. Me recosté en el suelo y él se colocó encima, metiendo su polla dura hasta que mis caderas chocaron contra las suyas. Cada embestida me hacía temblar, y el miedo a que alguien nos descubriera solo aumentaba el placer. “Más fuerte”, le rogué, y él obedeció, follándome sin piedad hasta que mi coño se contrajo alrededor de su verga. Cuando se corrió dentro de mí, tuve que morderme el labio para no gritar. La próxima vez, lo haremos en la cocina, donde cualquiera pueda vernos.