Celia era la ex de mi amigo pero hoy me la follé como nunca
Celia siempre fue la tentación prohibida, la ex de mi mejor amigo que me miraba con esos ojos de puta cada vez que se cruzaba conmigo. Hoy, después de meses de provocarme, le enseñé quién manda cuando la arrastré a mi cuarto y le arranqué la ropa sin decir nada. Mi polla estaba tan dura que le rompí el tanga de un tirón, y al verla mojada hasta las rodillas, supe que ya no había vuelta atrás. La empujé contra la pared y le clavé los dedos hasta que gritó, pero eso solo me excitó más. Al escuchar cómo le goteaba el coño al frótarse conmigo, la giré de golpe, le hundí la cara en la almohada y le metí la polla hasta las pelotas mientras le apretaba las tetas. Cada embestida le sacaba gemidos ahogados, y cuando le mordí el cuello, su cuerpo tembló tanto que casi me corro de solo sentirla. No me detuve hasta que sus piernas cedieron y se quedó jadeando, con la boca llena de mi leche y el culo aún temblando. A mi amigo no le hizo gracia cuando le mostré las fotos, pero Celia ya era mía.