Camila Mendez se reta a follar con su mejor amigo y su polla enorme
La habitación estaba medio oscura, con solo la luz de la lámpara de noche iluminando las sábanas revueltas y el espejo del armario reflejando cada movimiento. Yo ya estaba lista, con mi coño mojado y mis pezones duros, retando a mi mejor amigo a ver si podía aguantar todo lo que le iba a dar. Él, con esa sonrisa de confianza, aceptó el desafío y empezó a chuparme los labios con fuerza, mordiéndome el cuello mientras sus manos apretaban mis nalgas. Yo gemí fuerte, sintiendo cómo su lengua bajaba hasta mis tetas, lamiendo mis pezones antes de bajar hasta mi coño, que ya estaba chorreando de excitación. Lo empujé contra la cama y me monté encima, sintiendo su polla enorme entrando de golpe, llenándome por completo. Él gruñó, agarrándome de las caderas para empujarme más fuerte, pero yo no me dejé dominar: lo monté como una diosa, moviendo mi culo redondo para que cada embestida le sacara gemidos de placer. Cuando ya no pudo más, me dio la vuelta y me empotró contra el colchón, metiéndome la polla hasta las pelotas mientras yo gritaba su nombre. No paró hasta que los dos explotamos, sudados y temblando, pero en ese momento solo pensaba en lo bien que me había sentido retándolo y ganando. Sabía que no olvidaría esa follada en mucho tiempo.