Anal doble con pelirroja tatuada y riesgo de ser pillados
—Cállate, que alguien puede entrar— susurró Nikolaz Zpageti mientras se agarraba los dreadlocks, el culo ya abierto por la polla de Anuskatzz. La escena ocurrió en un apartamento pequeño, con las paredes delgadas y la puerta sin llave, así que cada gemido de Lily Lu —que ya tenía a otra polla hundida en su culo— tenía que ser tragado por los cojines del sofá. El sudor les corría por la espalda mientras los dos tipos la embestían en sincronía, uno en su culo y otro en su boca, con las tetas pequeñas rebotando al ritmo. El sonido de las pollas entrando y saliendo del culo de Lily, mezclado con los pasos de los vecinos en el pasillo, le ponía más caliente. En más de 15 minutos de escena, el riesgo de que alguien escuchara los gritos ahogados de Lily o el ruido de la cama chirriando los mantenía al borde, pero no podían parar. Cuando por fin se corrieron, dejando sus cargas dentro de ella, el olor a sexo y el brillo de semen en el suelo eran el único rastro de que algo había pasado. Hasta la última mancha en la alfombra parecía gritar que habían estado a punto de ser descubiertos.