Mariana Lins te chupa la polla y luego se la monta como una diosa
Mariana Lins te miró con esos ojos verdes que te volvían loco desde hacía semanas, mordiéndose el labio mientras se acercaba. Sabías que esto iba a pasar, que no podrías aguantar más sus miradas robadas y sus roces "accidentales" en el pasillo. Cuando por fin te agachaste para desabrocharle el pantalón, sentiste cómo su mano ya te agarraba la polla dura, caliente, palpitando entre sus dedos. Te la chupó como si no hubiera mañana, metiéndosela hasta la garganta mientras gemía, sus uñas clavándose en tus muslos. Te corriste en su boca, pero ella no se detuvo ahí: se subió encima de ti, empalándose de una estocada hasta que sus caderas chocaron contra las tuyas. Te la folló como una diosa, cabalgándote con fuerza, sus tetas rebotando frente a tu cara. Sentías cada contracción de su coño apretado, cómo te exprimía hasta la última gota. Cuando por fin te dejaste caer, exhausto, ella se inclinó y te susurró al oído: '¿Así o más duro, cariño?'