Usando juguete en mi polla dura con riesgo de pillarnos
"Quédate quieto que esto te va a encantar" dijo ella con una sonrisa provocadora mientras sujetaba la polla enorme entre sus dedos y acercaba el vibrador al glande hinchado. Te voy a contar cómo la acaricié despacio al principio para que no hiciera ruido, porque mi esposo podía entrar en cualquier momento por la puerta del fondo. Sentía el corazón latiendo fuerte cada vez que el juguete rozaba la punta y la polla respondía endureciéndose más contra mi palma. Subí y bajé la mano con movimientos firmes pero controlados, intercalando el sextoy para que vibrara justo donde más le gustaba, y ella susurraba al espectador que imaginara estar ahí escondido con nosotros. El riesgo de que alguien nos oyera nos ponía más nerviosos y más mojados, así que apretaba los muslos y contenía los gemidos mientras la polla palpitaba y se mojaba con cada pasada. Aceleré el ritmo cuando creí que estábamos a salvo por unos segundos, frotando la base con una mano y presionando el juguete contra las venas hinchadas hasta que noté que se acercaba el clímax. Ella siguió hablando directo a la cámara retando al que miraba a no hacer ruido tampoco, porque cualquier sonido podía delatarnos en esa habitación cerrada. Al final soltó un susurro ronco y desafiante: "¿te atreverías a correrme aquí mismo sin que nadie se entere?".