¿Chuparías mi polla para mí?
—'¿Te atreves a probar mi jugo?'— me desafió él, sabiendo que era el ex de mi mejor amiga. Me arrodillé frente a su verga dura, sintiendo el calor de su carne contra mis labios mientras mi coño se humedecía de rabia. El dildo en mi boca era un recordatorio de lo que le había hecho a ella, y cada lamida era un castigo. Lo succioné con fuerza, sintiendo cómo su polla palpitaba contra mi garganta mientras lo miraba a los ojos, desafiándolo a que me detuviera. Mis manos se aferraron a sus caderas, guiándolo más adentro, hasta que el juguete rozó mi paladar. Gemí alrededor de su verga, el sonido vibrando contra su piel, y él gruñó, agarrando mi pelo para empujar más fuerte. El sabor salado de su pre-cum me excitó aún más, y mi coño latía con cada movimiento. Lo chupé como si fuera la última vez, sabiendo que esto era solo el principio. Sus dedos se clavaron en mi cuero cabelludo, tirando con fuerza mientras su polla se hinchaba en mi boca. Sabía que estaba cerca, y yo quería que se corriera, quería que sintiera lo mismo que ella sintió cuando él la dejó. Lo succioné con más intensidad, mi lengua trazando círculos alrededor de su glande, y él soltó un gemido ronco. Sus caderas se sacudieron, y sentí el primer chorro caliente de su leche en mi garganta, tragando con avidez mientras él se derramaba dentro de mí. El sabor amargo y salado llenó mi boca, y lo seguí chupando hasta que no quedó nada, hasta que su polla se ablandó contra mis labios. Me levanté, limpiándome la boca con el dorso de la mano, y lo miré con una sonrisa pícara. Sabía que esto no había terminado, que solo era el comienzo de mi venganza.